La relevancia del sector TIC y sus riesgos aseguradores

Las nuevas tecnologías están generando mucha riqueza, permitiendo la creación de empresas dedicadas a la informática y/o al mercado online. Las start-ups ya no son ni mucho menos desconocidas en España. Daremos datos de cómo están impulsando y ayudando en la recuperación económica y, fundamentalmente, explicaremos a qué riesgos están expuestos y cómo protegerse para no tener que hacer frente a reclamaciones sin la cobertura de una compañía de seguros.

La “revolución tecnológica” se podría asemejar a la revolución industrial de hace ya unos cuantos años. Esta nueva economía digital está generando puestos de trabajo sin parar, a un ritmo que el mercado laboral español no tiene capacidad de absorver. Según la Comisión Europea, esta falta de personal se cuantifica en: cerca de 500.000 personas en 2015 y sobre el millón para 2020. Por esto mismo, las tasas de paro en el sector de las TIC son de las más bajas, por lo que las perspectivas para encontrar empleo son muy buenas.

Otro dato: según Infoempresa, en una cifra que recogía ya en el año 2015, la creación de empresas TIC se vio incrementado en el 8,7% en 2014.

Vista la situación del mercado laboral, toca comentar a qué riesgos se exponen estas empresas cuando tratan con sus clientes. Hablamos de este tipo de profesionales: un diseñador gráfico, un community manager, o el responsable de una campaña de marketing online o un desarrollador software para una empresa… Todos estos profesionales asumen una responsabilidad contractual con su cliente, y manejan información muy sensible del mismo, comprometiéndose a realizar unos trabajos en unos plazos fijados.

Os vamos a dejar unos ejemplos gráficos para llegar a comprender ante qué casos (reclamaciones) nos podemos encontrar en el día a día de estas empresas:

Posibles Siniestros

Ejemplos concretos

Como vemos, son múltiples las situaciones que pueden derivar en una reclamación de un cliente por un servicio que le hemos prestado:

  • Pérdida de datos de un cliente: posible demanda del mismo e, incluso, en función de dónde se pudieran filtrar esos datos, problemas ante la Agencia de Protección de Datos.
  • Retrasos o entrega de un trabajo que no se corresponde con lo previamente pactado por contrato, y que genera pérdidas o perjuicios en el cliente
  • Transmisión de virus, pudiendo ocasionar daños en el cliente, como pérdida de datos o interrupción temporal de su actividad.

Estamos hablando de una casuística ni mucho menos remota. Son situaciones que, en cierto modo, podemos anticipar que en algún momento u otro de la vida de nuestra empresa, pueden suceder.

Si quieres que te informemos mejor o, directamente, quieres que nos reunamos para explicarlo con detalle, llámanos o clica AQUÍ, y no asumas riesgos innecesarios.

 

1-noviembre-2016|Noticias, Empresas, Profesionales / Autónomos, Actualidad|