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Como ahorrar si soy joven… ¿debería ser conservador o más atrevido?

Lo primero que debemos decir es que no existe una fórmula única para ahorrar y, por supuesto, no hay una regla universal aplicable a todo el mundo. Pero lo que vamos a hacer es, bajo unos supuestos, explicar cuáles son las fórmulas que más rentabilidad darán a los jóvenes buscando, al mismo tiempo, minimizar sus riesgos.

Ahorrar o no ahorrar, esa es la cuestión

Está claro que ahorrar no es para todo el mundo. Hay determinadas circunstancias que pueden impedirnos estar en una posición que nos lo permita: una compra de vivienda, tener un hijo, un salario bajo y una renta que pagar, etc.
Sin embargo, si estás en una posición en la que todos los meses se queda dinero en nuestra cuenta, podemos decir que sí estás ahorrando. La siguiente pregunta es: ¿estás sacando algo de rentabilidad a ese dinero o se queda “muerto” en tu cuenta?

Creo que todos sabemos que cada año que pasa, la vida es más cara: el alquiler sube, el pan cuesta cinco céntimas más, igual que sube el menú del restaurante de debajo de casa, etc. Sin embargo, el dinero en la cuenta no nos proporciona una rentabilidad, por lo que el paso del tiempo me provoca perder dinero.

Eso sí, como ya vimos, casi el 50% de los españoles sí ahorran.

El ahorro de los millenials

 

Mi ahorro, ¿en un producto garantizado o en algo de más riesgo?

Vamos a pensar que todos los meses podemos ahorrar algo, ¿qué vamos a hacer con este dinero? La respuesta es clara: “DEPENDE”.

Primero, fijaremos unas hipótesis que nos parecen de obligado cumplimiento:

  1. Si el dinero que ahorres lo necesitas en menos de 3 años, no convienen productos no garantizados. ¿Por qué? Porque si tenemos pérdidas en la inversión, apenas tendremos tiempo para recuperarlo, y es posible que cuando queramos recuperar el dinero, estemos perdiendo.
  2. Debemos fijarnos unos objetivos con nuestro ahorro: si sabes para qué estás ahorrando, te ayudará a elegir el producto en el que te conviene más invertirlo.
  3. “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Esta es una máxima de aviso al inversor; pero sí es cierto que la estadística dice que a mayor renta variable mayor rentabilidad en el largo plazo.

Vamos a ver unos ejemplos prácticos que permitan situarnos mejor.

Pequeño ahorrador con un objetivo -> sus vacaciones

1er caso:estoy ahorrando 150 euros todos los meses, pero es septiembre y me querré gastar el dinero en el viaje del verano que viene.

No hagas nada con ese dinero si en menos de 12 meses lo vas a necesitar. Cualquier producto de ahorro tiene unos gastos asociados “de apertura” que imposibilitarían sacar rentabilidad ese 1er año, salvo que quisieras arriesgar más de la cuenta (1ª hipótesis).
Además, te puedes encontrar con que muchos productos impiden rescatar el dinero antes de 12 meses y, de hacerlo, probablemente lo hagas con menos o con el mismo dinero.

Pequeño ahorrador con objetivos más a largo plazo

2º caso: tengo un pequeño ahorro, que consigo todos los meses, y no tengo previsión de necesitar ese dinero en varios años.

Este sería el caso de la persona que ahorra por un lado para sus viajes y sus “caprichos” del día a día, pero que sí se guarda algo para un medio plazo (a partir de 3 años), como pudiera ser un coche, una casa…

En este ejemplo sí que podríamos abrir un plan de ahorro o algún producto similar y, además, como no tiene previsto rescatarlo en el corto plazo, optaríamos a invertir en algo de renta variable.

Como decíamos en la 3ª hipótesis, invirtiendo de esa forma podré obtener más rentabilidad y, además, minimizo el riesgo ya que daría tiempo a que, de si entro en pérdidas, pueda recuperarlo antes de que necesite el dinero.

Gran ahorrador que busca diversificar

3er caso: tengo un buen sueldo y bastante capacidad de ahorro. No sé si diversificar en varios productos, por si me produce alguna ventaja fiscal.

Efectivamente, si realmente hay una elevada capacidad de ahorro conviene diversificar. Estamos ante el 2º caso, pero con mayores importes.

Sería el momento de, si además de hacer lo que se llama un “PIAS Fondos” (producto de ahorro en el que metes una cantidad todos los meses y que va ligado a fondos de inversión, pero diversificando, no se concentra en uno) nos puede interesar un plan de pensiones. La ventaja de este último es clara: desgravación fiscal (su aportación se deduce de la base imponible en el IRPF).

Por el contrario, su liquidez se reduce tremendamente; nos deberemos despedir de ese dinero hasta dentro de un tiempo.
Además de estos productos, el SIALP es una buena opción, ya que a 5 años vista se podría rescatar sin tributar por los beneficios.

Contratar un plan de ahorro

Compara entre distintos planes de ahorro y productos de inversión

Como veis, estamos explicando este artículo desde una perspectiva cautelosa, para evitar falsas esperanzas (siendo conscientes de que en renta variable podemos perder). Desde luego, lo que no aconsejamos a nadie es invertir desde el desconocimiento. Si conocéis a algún profesional de las finanzas en quien tengáis confianza, que os ayude a empezar.

Por nuestra parte, llevamos décadas ayudando a nuestros clientes a ahorrar, y el grado de satisfacción es enorme. ¿El motivo? Tenemos un Departamento de Ahorro e Inversión que analiza los mejores productos cada año, para ofrecer los que más se adaptan a las circunstancias de cada uno.
Como trabajamos con 20 entidades, en un momento se puede comparar los mejores productos del mercado sin necesidad de ir o preguntar en cada sitio. No lo dudes, y consúltanos.

¿Cuánto cobramos? Nada, ya que las propias compañías nos pagan algo por llevarles a los clientes; por lo que por esta ayuda no tendrás que pagar nada.

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