Moraleja de la Bolsa española

Vamos a hablar de lo que está sucediendo en los mercados financieros, y cómo estar bien asesorado acerca de la gestión de nuestro dinero, tal y como nos conviene a nosotros mismos, no como nos indican personas que no conocen nuestra situación personal.

Efectivamente, el Ibex lleva dando tumbos desde finales de noviembre, coincidiendo básicamente con las elecciones generales. Es cierto que épocas de inestabilidad e incertidumbre no son bien recibidas por las Bolsas y los mercados, por lo que inversores que entraran hacia finales de año no deben estar muy contentos.

Si nos ha sucedido esto, debemos replantearnos dos cosas:
– ¿Por qué entramos en renta variable en primer lugar?, y
– ¿Sabíamos lo que hacíamos?

Vamos a explicar cuál es nuestra política de asesoramiento ante un cliente que viene con ganas de invertir su dinero, o empezar a ahorrar:

1º/ Debemos conocer cuál es el propósito del cliente: no es lo mismo una persona que empieza a ahorrar para comprarse un coche dentro de 2 años, a alguien que quiere empezar a guardar dinero de cara a su jubilación, y tiene 20 años por delante.
El horizonte temporal de la inversión es muy importante, de cara a poder aconsejar correctamente al cliente sobre si le conviene o no entrar en renta variables y fondos de inversión.

2º/ Saber el perfil inversor del cliente: una persona que quiere invertir en fondos, debe conocer su exposición al riesgo y, por tanto, a perder dinero en determinados momentos. Es imprescindible explicarlo para no crear falsas esperanzas, y ser realista en torno a las diversas coyunturas posibles del mercado.

3º/ Conversar con el cliente y explicarle las conclusiones a las que llegamos en función de la información que nos hayan transmitido. Os ponemos unos ejemplos:
– Gente joven que empieza a ahorrar para comprar una casa en un plazo de menos de 3 años -> Se podría abrir un producto de ahorro periódico y, salvo petición expresa del cliente, no recomendaría una renta variable ya que vamos a hacer uso de ese dinero en un corto plazo y si cae la renta variable, no habría apenas tiempo para recuperar lo perdido.
– Una persona que viene con 30.000 € y no necesita ese dinero para nada, y es conocedor de que puede perder en renta variable. Cumple los requisitos mínimos para entrar en fondos de inversión, por lo que no veríamos mal que entráramos en un producto de renta mixta o variable, diversificando la inversión, claro.

Concluyendo: cada persona es un mundo, como se suele decir. No se puede comercializar un producto de manera sistemática a todos los clientes, y mucho menos exponiendo al cliente a la renta variable. Por eso, cuando nos comentan personas que vienen al despacho, que les vencían depósitos en su entidad bancaria y, tras ofrecerles un 0,2% de renovación, les han propuesto un fondo de inversión sin hacerles más preguntas, nos tiramos de los pelos por la falta de criterio en el asesoramiento (o la inexistencia del mismo).

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18-febrero-2016|Noticias, Estudios y Asesoramiento, Particulares, Actualidad, Inversión y Ahorro|